Radio Cósmica Libre

El rave, por sí solo, no es resistencia

  • Autora: Elin McCready
  • Fecha 8 de mayo, 2025

La organizadora de fiestas en Tokio, Elin McCready, explora cómo la vida nocturna puede facilitar la resistencia —y por qué el placer, por sí solo, no basta.

Lee aquí el artículo en su idioma original

Foto por Toshimura
Decoración del evento de diciembre 2024 con Bashar Murad, artista pop palestino.

Estamos viviendo un momento histórico aterrador. Mientras el mundo se aleja de la paz y se acerca al odio y al nacionalismo, todas y todos buscamos las mejores formas de resistir y de cuidarnos entre nosotres. La parte positiva es que este momento nos da la oportunidad de formar lazos y comunidades más fuertes que puedan cambiar el rumbo.

Hay muchas cosas que podemos hacer para mover al mundo en una nueva dirección —manifestaciones, comunicación y acción directa, por nombrar algunas— pero, ¿ravear es una de ellas? No automáticamente. Ravear solo se convierte en un acto político si se hace de forma explícita. Hay muchas maneras de lograrlo. Compartiré dos experiencias personales organizando fiestas colectivas para mostrar cómo se puede construir una práctica de rave útil y efectiva como forma de resistencia.

Fui parte de la organización de dos colectivos de vida nocturna en Japón —WAIFU y SLICK— que mostraron cómo tomar (o no tomar) una postura política explícita puede llevar a crear espacios de resistencia política sostenida o, en cambio, derivar en objetivos menos políticos como simplemente buscar el placer.

WAIFU comenzó en la primavera de 2019. Una amiga mía estaba por tocar en una fiesta solo para mujeres y me invitó. Había escuchado que no dejaban entrar a mujeres trans, pero mi amiga me aseguró que no habría problema. Lamentablemente, se equivocó. Me detuvieron en la entrada, hubo un gran alboroto, y mi amiga (una verdadera heroína) se fue del lugar dos minutos antes de su set. Un grupo de personas nos fuimos a una tienda de conveniencia, compramos bebidas y nos sentamos en un estacionamiento cercano a platicar sobre qué hacer. Decidimos organizar una contra-fiesta. Así nació WAIFU.

Foto por Yeau
Evento TDoR (Día de la Memoria Trans) en noviembre 2023. La manta fue creada para el carro alegórico de WAIFU en la Marcha Trans de Tokio 2022.

En ese entonces no había espacios o eventos centrados en personas queer y trans en Tokio (a diferencia de los espacios dirigidos a hombres gay cis), por lo que WAIFU se volvió un lugar clave para la comunidad. Desde el inicio, WAIFU tuvo una postura política, en parte porque nació como respuesta a una situación de exclusión, y desde entonces ha mantenido una cultura de apertura, seguridad y antidiscriminación. El colectivo ha trabajado por espacios accesibles en los clubes, en acciones antirracistas, abogando por personas migrantes y refugiadas en Japón, y organizando eventos para terminar con el genocidio en Palestina. WAIFU es un espacio de resistencia, pero no porque sea una fiesta rave. Es un espacio de resistencia porque comenzó como un acto político y ha permanecido comprometido con proyectos políticos durante los seis años que llevamos organizando fiestas.

El segundo colectivo que ayudé a organizar tenía una postura política similar, pero decidió expresarla de forma menos explícita y mantenerse relativamente apolítico, lo cual a largo plazo llevó al espacio a alejarse de la resistencia política evidente.

SLICK comenzó durante la pandemia, que en Japón implicó fronteras cerradas (solo para quienes no tenían pasaporte japonés) pero sin confinamiento. Muchos clubes cerraron durante ese tiempo y, como en otros lugares, las personas sufrieron al perder el acceso a sus comunidades. Decidimos hacer una fiesta rave al aire libre con la idea de que la gente necesitaba volver a verse.

Ese espacio era realmente necesario; vi más personas llorando en esa primera fiesta de SLICK que en cualquier otra fiesta antes o después. Siguieron más eventos, incluyendo raves en un espacio cuasi-autónomo dentro del Aeropuerto Internacional de Narita. La postura de SLICK, como la de WAIFU, era antidiscriminatoria, pero esto se limitaba al contexto de la fiesta. El objetivo principal era la fiesta. El resultado fue que el enfoque político se fue diluyendo y el espacio terminó más orientado hacia el placer y la diversión que hacia la resistencia. Lo cual está bien, por supuesto. No todas las raves tienen que ser políticas. El placer y la diversión son importantes, y SLICK ha sido clave en ese sentido como la primera rave queer abiertamente sex-positive en Japón, y la primera (hasta donde sé) en tener cuartos oscuros. Pero las diferencias entre SLICK y WAIFU demuestran que si queremos construir un espacio de resistencia política, debemos mantener constantemente una postura política.

Foto por Yeau
Evento TDoR noviembre 2023. En todos nuestros eventos TDoR hemos puesto cabinas fotográficas para alinear el espacio con el concepto de memoria y conmemoración. En 2023 también colocamos pancartas relacionadas con Palestina para quienes quisieran tomarse fotos.

Al final, las raves tienen que ver con construir colectivos y comunidad, ya sea en espacios cuyo único enfoque político es la libre expresión, o en aquellos con posturas políticas más específicas. Construir comunidad es necesario para la acción colectiva, pero no es el final del camino. Una vez que tenemos comunidad, ¿qué hacemos con ella y dentro de ella? ¿Qué permite y qué prohíbe esa comunidad? Si quieres organizar un espacio de resistencia política, estas respuestas deben estar claras:

Primero, les organizadores pueden escribir y mostrar un conjunto de principios o un manifiesto de fácil acceso. En WAIFU tenemos una política sencilla colocada en la entrada: no racismo, no transfobia, etc., y las personas deben aceptarla antes de entrar. Esto es efectivo tanto porque deja clara la posición de la comunidad como porque hace que quienes asisten sean más conscientes de estos temas. Lo importante es que quienes forman parte de la comunidad entiendan que no son simplemente «clientes», sino parte de un grupo más grande que acuerda seguir ciertos principios. La resistencia necesita solidaridad, y la solidaridad a través de la comunidad es exactamente lo que el rave, en su mejor forma, puede construir.

Desde el lado de quienes asisten, la resistencia dentro del club comienza con decidir a dónde ir. ¿Cuáles son las éticas del club o de la fiesta a la que estás asistiendo? ¿Cuál es su postura política? ¿A dónde va el dinero y quién lo recibe? ¿Qué tipo de personas hay en la fiesta y cómo son tratadas, tanto por quienes la organizan como por les asistentes? ¿Les organizadores o promotores están involucrades en otras formas de acción? ¿Quiénes son las personas que manejan el espacio, si son diferentes? Este es el primer paso. El segundo es considerar qué pasa dentro del rave, cómo apoyar a quienes están ahí y cómo hacer valer los principios del evento. Finalmente, se puede comenzar a trasladar esa solidaridad del club a otros espacios de acción política fuera de él.

El trabajo político del rave no termina con una noche de fiesta. Ahí es donde empieza.


Forward / Scratch es una revista de música y resistencia fundada con el apoyo de DJs Against Apartheid. Las opiniones aquí expresadas no representan necesariamente a DAA. Todas las ganancias de Forward / Scratch se destinan a apoyar a víctimas de violencia colonial.

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